martes, 5 de enero de 2016

TRADICIÓN O INNOVACIÓN.


El origen del Karate tal como lo conocemos hoy proviene de la isla de Okinawa, al sur de Japón. Sus técnicas tienen influencias del Kung Fu chino, llamado en Okinawa Kenpo chino o arte del puño chino.
Pero el Karate también tiene fuertes influecias de sistemas de combate de la región, como Shuri-te, Naha-te, Tomari-te, etc. Además la prohibición de la utilización y porte de armas por parte de Japón, avivaron las ganas de los okinawenses en la creación de artes de defensa personal.

En cuanto a la eterna comparación entre el Kung Fu y el Karate, y cual fue creado primero es un hecho histórico muy difícil de determinar, ya que los documentos son escasos y muchos son simplemente relatos o grabados con fechas confusas.
Con el paso de los años sigue el debate del origen, como si fuera lo más importante sobre estas u otras artes marciales. Cuando en realidad es el legado que tenemos hoy lo que importa, lo que ha sobrevivido al tiempo, las técnicas, filosofía, métodos de entrenamiento, etc.
Tomé el ejemplo del Karate y el Kung Fu porque parece ser una discusión eterna, y es una buena forma de ilustrar el tema que sigue.

Quizás la mayor confusión en cuanto al origen tenga que ver con las influencias, dos artes o disciplinas contemporáneas pueden tener influencias una de la otra sin necesidad de que el tiempo de creación sea algo relevante.
Parece ser que si un arte es más antiguo es mejor que los demás, y muchos utilizan este argumento para defenderlo frente a otras artes (quizás más nuevas), pero iguales, mejores o hasta peores que la misma. El tiempo no determina la efectividad del arte.
Argumentos sobran, y cada uno intenta llevar agua para su molino, lamentablmente esto puede distorsionar la realidad.

Personalmente, el tiempo de creación no me importa, existen artes marciales y sistemas de combate nuevos que son excelentes y no por ello deben ser dejados de lado, así como también existen artes con mucha tradición que se merecen el mayor respeto, otras en cambio son solamente movimientos bonitos.

Se pueden entrenar artes tradicionales y artes nuevas, ambas tienen aspectos buenos y malos, lo importante es saber diferenciar y beneficiarse con el entrenamiento.
Pensar en términos de tradición o innovación puede ser un problema a la hora de entrenar, limitarse solamente por esto puede ser un grave error.

Reconocer lo útil muchas veces es cuestión de sentido común, es fundamental analizar lo que estamos entrenando, no dejarnos llevar por el fanatismo e influencias externas. Todo evoluciona, lo útil antiguamente puede seguir siendo aplicable actualmente, pero puede ser mejorado. Por otro lado, lo superfluo también se sigue enseñando consciente e inconscientemente.
La enseñanza consciente de técnicas inútiles puede responder a dos factores, beneficios económicos o ignorancia; incluso ambas combinadas.
 Por otro lado la enseñanza de técnicas superfluas inconscientemente responde al fanatismo o convencimiento, y por supuesto a la ignorancia. Como podemos observar la ignorancia está presente en ambos aspectos. No quiero decir que alguien que practica un arte inaplicable sea ignorante, simplemente no ha analizado objetivamente su sistema.


Muchos son los aspectos que pueden ayudarnos a determinar si estamos entrenando algo útil o si estamos perdiendo el tiempo, pero en mi opinión el sentido común y un análisis moderado de la situación son suficientes. En próximos artículos ampliaré este tema ya que pasa el tiempo pero su vigencia continúa y puede ser determinante en nuestro Camino dentro de las Artes Marciales.


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